¿Ni Neurosis Ni Psicosis? | NIEVES SORIA

¿Ni Neurosis Ni Psicosis? | NIEVES SORIA

Sin stock

$280,00

Prólogo

Un diagnóstico irónico

 

Casi como al pasar, Nieves Soria, autora de este libro que reúne las clases dictadas en un seminario dedicado durante el año 2011 al estudio y exploración de los casos clínicos que “resisten a la clasificación”, nombra el diagnóstico de “anorexia mental” propuesto por Lacan al ya famoso caso del Hombre de los Sesos Frescos, como “un diagnóstico irónico”.

Se trata de un exquisito hallazgo que designa con precisión las coordenadas  centrales sobre las que transcurren las trece clases de este seminario donde el lector podrá participar de una interrogación renovada, una y otra vez, en torno a lo que ella misma llama “el agujero imposible de soportar de lo inclasificable”.

¿Y por qué sostengo que su mención a “un diagnóstico irónico” es lo que puede resumir el esfuerzo presente a través de está páginas en explorar esa “zona de frontera” que irremediablemente pone en cuestión las categoría clínicas tradicionales surgidas de Freud y finamente formalizadas a partir de la primera enseñanza de Lacan, categorías clínicas que delimitan espacios nítidos y diferenciales entre neurosis y psicosis?

Precisamente porque el punto arquimédico en el que se apoya la interrogación que el lector podrá a continuación recorrer y reconstruir, no es otro que el fundamento mismo de lo que en alguna oportunidad Jacques-Alain Miller llamó “una clínica irónica”.

Efectivamente, luego de formular que su deseo es que nuestra clínica sea irónica, Miller no se privó de afirmar que se trata de “… una elección forzada: o bien nuestra clínica será irónica, es decir, fundada en la inexistencia del Otro como defensa contra lo real, o bien nuestra clínica no será más que un refrito de la clínica psiquiátrica.”[1]

Es decir, una clínica a fundar sobre la afirmación de Jacques Lacan de que “todo el mundo es loco, es decir, es delirante”[2], y que por lo tanto las estructuras clínicas mismas son una defensa ante el agujero traumático de la “no relación sexual”.

Y en esto, la ironía tiene la virtud de mostrar que, ante ese real, las clasificaciones no son sino construcciones, es decir, montajes de semblantes. Esa es su virtud: decir que el Otro –fundamento de la clínica basada en el Nombre del Padre-  no existe, y que por lo tanto no hay discurso que no sea del semblante.[3] Allí reside la fuerza retórica de la ironía: indicar sutilmente, de qué manera se puede dar a entender lo contrario de lo que se dice, revelando así el carácter de semblante de todo discurso ante lo real.

Desde esta perspectiva, el título mismo del seminario aquí publicado, no deja de tener también un cierto carácter irónico que -acentuado aún más por los signos de interrogación que hacen al programa de indagación al que se nos invita- confronta los términos opuestos de la clínica diferencial fundada en la existencia del Otro.¿Ni neurosis ni psicosis? nos anticipa así, el límite mismo de una clasificación diagnóstica binaria propia de una clínica  tributaria del complejo de Edipo.

Sin embargo, no por ello Nieves Soria se muestra partidaria de una puesta en suspenso del diagnóstico. Lo dice con todas las letras: “No estamos hablando de poner en suspenso el diagnóstico. No se trata en absoluto de llegar a la conclusión de que clasificar no vale la pena y que todo es inclasificable –me parece que esa perspectiva no sirve para nada y desorienta-, sino de poder dejar ciertos problemas abiertos, de modo que el psicoanalista pueda orientarse en los bordes de ese agujero, encontrar en esa zona de frontera misma una orientación, sin intentar huir rápidamente de allí.”

Se trata, por lo tanto, de una apuesta ética ligada al diagnóstico que -sosteniéndose en la ya clásica advertencia de Lacan al practicante del psicoanálisis acerca de no comprender precipitadamente-  intenta hacer “un buen uso del diagnóstico”, es decir,  situándolo en el margen de lo que tiene de calculable la operación analítica.

De este modo, el lector podrá asistir, en las sucesivas clases del seminario que escanden el recorrido del libro que ahora tiene entre sus manos, a un esfuerzo que –no obstante tomar como punto de partida, tal como dije más arriba, que las clasificaciones no son sino del orden del semblante-, no por ello se desliza hacia la vertiente del nominalismo contemporáneo y el relativismo clínico generalizado que de dicha posición se deduce. Así, una y otra vez, ya sea en el contexto de indagar los conceptos o bien en la lectura de los casos clínicos presentados por colegas y que son comentados por la autora, una pregunta insiste: de qué manera se relacionan los tipos de síntoma con la estructura, y si éstas, las estructuras, son meras construcciones o son algo real.

En este sentido,  la indagación que aquí se nos propone, se vincula a lo que en otra oportunidad propusimos llamar “un pragmatismo real”. Es decir, un pragmatismo del síntoma que, muy lejos del neopragmatismo nominalista que todo lo volatiliza, apunta a mantener una relación unívoca con lo real como única chance para que el psicoanálisis no sea reducido a una narratología.[4]Un pragmatismo del síntoma que aquí hace al buen uso del diagnóstico como práctica fundamental que permita  “realizar la articulación entre la posición del sujeto y la estructura.”

Así, bajo estas coordenadas que no son sino las que se deducen de la última enseñanza de Lacan, Nieves Soria nos conduce primero por las clasificaciones acuñadas por diversos autores que, en el psicoanálisis postfreudiano, intentaron dar cuenta de esa zona de frontera. De este modo, las categorías borderlineestados fronterizosestados límite son interrogadas con precisión para ser luego reconsiderados desde algunos operadores con los que Lacan aborda y propone una clínica más allá del Edipo.

La noción de “frontera” se articula así con la teoría de conjuntos en matemática, en particular con los conjuntos abiertos lo cual le permite a la autora abordar las categorías psicopatológicas desde esa perspectiva y proponer “una psicopatología no-toda”.

Por su parte, la noción de “borde” es considera desde la perspectiva topológica lo cual le permite extraer una de las conclusiones a mi entender de mayor valor heurístico: la diferencia a establecer entre la tramitación moebiana del borde pulsional, propia de la neurosis, y la ausencia de dicha tramitación que da lugar a un borde pulsional simplelo cual hace que la relación del objeto y del sujeto no sean las mismas.

Finalmente, la noción de límite es reconducida –más allá del límite fálico, es decir edípico- a su fundamento matemático para demostrar de qué manera es posible concebir una zona de la experiencia analítica que puede ser formalizada a partir de lo que enseñan los confines de la sexualidad femenina. En este punto, la “psicopatología no-toda” aquí propuesta, encuentre quizás su clave.

Por lo anterior resulta claro, que el recurso a la topología y a los nudos configura una referencia casi constante de esta verdadera investigación en los confines y donde la noción lapsus del nudo y sus respectivas reparaciones o suplencias, adquieren toda su potencia clínica.

Una investigación entonces que no dejará de recorrer también los textos ya canónicos en la orientación lacaniana que abordan esa zona oscura de la clínica diferencial. Así, Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, Las psicosis ordinarias, y el texto “Efecto retorno sobre las psicosis ordinarias” de Jacques-Alain Miller, constituyen puntos de referencia para una indagación que no se complace en la mera reiteración de los enunciados allí vertidos.

De allí que el lector podrá encontrar, si los busca, algunos índices  de los hallazgos que la autora va haciendo a medida en que avanza en su recorrido. Así, a la ya mencionada oposición entre el borde pulsional moebiano y el simple, puede agregarse la mención a los casos de psicosis no desencadenadas en los que puede operar una versión puramente imaginaria del falo –Nieves Soria la llama “simulacro de falo”- que, en tanto mera imagen del falo, no es igual al falo imaginario que en la neurosis sí puede ser negativizado. Así como su referencia a lo que llama “neurosis no desplegadas” en las cuales “la nominación paterna está invalidada pero no forcluida”. Casos, por lo tanto, susceptibles a la intervención analítica que habilite aquello que, en dicha función, estaba en suspenso.

Por último, el lector podrá también escuchar a lo largo de estas páginas, otras voces. Aquellas de los colegas que Nieves Soria ha invitado a su seminario para acompañarla en la tarea de investigación. Así, Bernardino Horne, Claudio Godoy y Fabián Schejtman, participan activamente de este taller de investigación con sus diversas perspectivas y enriquecen el trabajo que allí, clase tras clase, se profundiza.

Los casos clínicos presentados en las últimas sesiones del seminario por Diana Algaze, Liliana Cantagalli, Florencia Surmani, Verónica Buchanan y Verónica Caamaño, son el terreno fértil de la clínica. Pero no para verificar lo que fue desarrollado durante la primera parte del seminario, sino más bien para poner a prueba dichos conceptos sin intentar un forzamiento para su corroboración.  Es esta una virtud de la lectura de los casos que si verifica algo es que la orientación propuesta al inicio se mantiene: mantener abierta la pregunta por ese agujero imposible de soportar de lo inclasificable.

Es por todo esto que, parafraseando el texto que nos inspiró al inicio de estas palabras de presentación, podemos suponer que durante el recorrido de estas páginas –que constituyen una valiosa herramienta para orientarse en esa zona oscura de la clínica- seguramente el lector habrá de recordar que ante el loco, ante el delirante, no debemos nunca olvidar que somos o fuimos analizantes y que también hablamos o hemos hablado de aquello que no existe.[5]  Alentamos a que lo compruebe.

 

Leonardo Gorostiza*

Buenos Aires, 12 de julio de 2015.

 

 

 

 

[1] Miller, Jacques-Alain, “Ironía”, enUno por Uno, Revista Mundial de Psicoanálisis,  número 34, Ediciones EOLIA, Barcelona-Buenos Aires, 1993, p. 7.

[2] Lacan, Jacques, “¡Lacan por Vincennes!”, en Lacaniana, Revista de Psicoanálisis, número 11, Escuela de la Orientación Lacaniana, Buenos Aires, octubre 2011, p.7.

[3] Ibídem, nota 1, p. 6.

[4] Gorostiza, Leonardo, “Un pragmatismo real”, en Dispar, Publicación del Departamento de psicoanálisis y filosofía del Centro de Investigaciones del ICBA, número 3, 2001, pp. 14-25. También publicado enVirtualia, Revista digital de la Escuela de la Orientación Lacaniana, número 26, on line en el sitio de la EOL.

[5] Ibídem nota 1, p. 11.

* Psicoanalista, AME de la EOL y de la AMP. AE (2010-2013). Presidente de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) entre 2010 y 2014.