| 2 cuotas de $18.450 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $36.900 |
| 3 cuotas de $12.300 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $36.900 |
| 1 cuota de $36.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $36.900 |
| 9 cuotas de $5.320,16 | Total $47.881,44 | |
| 12 cuotas de $4.312,38 | Total $51.748,56 | |
| 18 cuotas de $3.352,36 | Total $60.342,57 |
| 3 cuotas de $12.300 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $36.900 |
| 6 cuotas de $6.150 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $36.900 |
| 2 cuotas de $19.782,09 | Total $39.564,18 | |
| 15 cuotas de $3.726,40 | Total $55.896,12 |
| 1 cuota de $40.534,65 | Total $40.534,65 | |
| 6 cuotas de $7.260,07 | Total $43.560,45 |
| 3 cuotas de $15.058,89 | Total $45.176,67 | |
| 6 cuotas de $8.525,74 | Total $51.154,47 | |
| 9 cuotas de $6.523,51 | Total $58.711,59 | |
| 12 cuotas de $5.490,10 | Total $65.881,26 |
| 1 cuota de $36.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $36.900 |
ZEGGHIN, GIGLIOLA
NIÑA QUE NO VIO LOS BESOS, LA
EDHASA
Páginas: 176
Peso: 0.273 kgs.
Alto: 23.0 cm.
Ancho: 17.0 cm.
Profundidad: 1.0 cm.
ISBN: 9789876287838
Una infancia en guerra, asediada por la precariedad y la pobreza. La incertidumbre es una constante. Contra esos recuerdos y las trampas de la memoria bregan estas historias en las que se trenzan, con maestría, la voz narrativa de la niña que habitó esa infancia en el dialecto del Véneto; y la mujer que hoy, como autora, recuerda esas vivencias en un castellano que llegó como augurio de paz y esperanza. De la evocación de estas postales de niñez brota la solidaridad y la ternura; el coraje y el amor incondicional de la familia; la fe en una tierra prometida donde las penurias vividas quedarían, finalmente, en el pasado. Allá en Italia esa tierra era llamada lAmerica. Acá, simplemente, Argentina. Y aquella niña, con el tiempo, sería Canela. La niña que no vio los besos es una historia conmovedora. Relatos de infancia que hilvanan sombras y anhelos, contentos y congojas, en unlenguaje cercano a la poesía. Gigliola Zecchin demuestra, con inusitada sensibilidad, el poder sanador de las palabras.
